martes, 24 de mayo de 2016

Se acabó lo que se daba...

Aurten ere, ikasturte amaieran euria eta asistentzia baxua izan dira seinale. 

Oraingoan, Igeldo izan zen barbakoa egiteko lekua, baina larunbateko ekaitzek iragarri ziguten txingarrez gozatzea benetan zaila suertatuko zela. Igandean ertainok eta nagusiok elkartu ginen Artzain Onaren plazan, eta euriak jo eta ke jarraitzen zuela aintzat hartuta, beste behin, Donostian barrena ibiltzeari ekin genion, ikastetxera igo aurretik gose puska bat egiteko.

Zubia pasa eta Egiako pasabidea igaro ostean, Tabakaleran sartu ginen. Han, 5. solairura igo eta terrazara atera ginen bistak ikustera. Aterpean une bat pasa eta gero, euriak geratu zuelarik, Cristina Enearantz hartu genuen, ahateak ikusi eta indioilarrek isatsa noiz irekiko zain… (ez zuten ireki ordea). Riberasera jaitsi ginen eta ibaiertzetik ikastetxera heldu. Indarrak berritu genituen mokadu txiki bati esker, eta kiroldegira joan ginen jolastera. Lehendabizi, saskibaloian; ondoren, futbolean. 

Tripazorriak oihuka genituela eseri ginen mahaira. Parez pare genituen txistorra, txorizoa, odolkia eta hanburgesa peto-petoa, gure urdailak asetzeko adina. Pastak eta txokolateak ukitu gozoa eman zioten bazkariari, eta ondoren hasi ginen mahaia jaso eta platerak garbitzen. Behin atseden hartuta, jolas gehiago jolastokian, eta azkenik heldu zitzaigun ertainen eta nagusien taldeko ikasturteari amaiera emateko unea. Pena bakarra bukaera emateko hain gutxi izana.

Lerro hauen bitartez, bi taldeetako begiraleok gugan jarritako konfidantza eskertu nahi dizuegu. Guretzat urte itzela izan da, eta zuentzat ere hala izango zela espero dugu, hainbeste adiskide, tontor, paisaia eta une ederrekin gozatu izana.


Datorren ikasturtean berriz topo egingo dugulakoan, zorte on azterketetan eta igaro dezazuela uda zoriontsua!







Un año más el final de curso ha estado marcado por la lluvia y la baja asistencia a esta última excursión.
Esta vez, el destino elegido para celebrar la barbacoa era Igueldo, pero ya las tormentas del sábado nos avisaban de que sería muy difícil disfrutar de las brasas. Nos juntamos el domingo medianos y mayores en el Buen Pastor y visto que la lluvia no daba tregua, un año más, nos tocó dar una vuelta por Donosti para hacer hambre antes de subir al cole a comer.

Esta vez, cruzamos el puente y tras atravesar el pasadizo de Eguia nos metimos a Tabakalera para subir hasta la 5ª planta y asomarnos a la terraza y disfrutar de las vistas. Tras un rato a resguardo y ver que no llovía, nos dirigimos a Cristina Enea donde nos entretuvimos viendo los patos y esperando a ver si los pavos reales abrían la cola… cosa que no pudo ser.  Bajamos a Riberas y por el paseo del rio llegamos al cole. Cogimos fuerzas con un pequeño tentempié y fuimos al poli a jugar un rato, primero a baloncesto y luego a fútbol.  

Con las tripas ya rugiendo nos sentamos a la mesa donde nos esperaba la chistorra, chorizo, morcilla y una hamburguesa muy completa con la que llenar nuestros estómagos. Unas pastas y chocolate para dar el toque dulce y quedarnos con buen sabor de boca antes de ponernos a recoger y fregar. Una vez reposados, más juegos en el patio y llegó la hora de dar por terminado este curso para los grupos de medianos y mayores. Una pena que estuviésemos tan pocos para poner el broche final.

A través de estas líneas, los monitores de ambos grupos os agradecemos la confianza que depositáis en nosotros, el gran año que nos habéis hecho vivir y esperamos que este sentimiento haya sido recíproco y hayáis disfrutado del año, de los compañeros y de todas las cimas, paisajes y momentos vividos.

¡Os esperamos a todos de nuevo el curso que viene y os deseamos mucha suerte en los exámenes y un feliz verano!













viernes, 20 de mayo de 2016

De Zumaia a Zarautz entre nubes y sol.



Las apariencias engañan. Día nublado, aparentemente lluvioso, pero finalmente soleado. Se va terminando este curso de los pequeños del CMA y la cosa no podía concluir de la mejor forma. Viendo la cara de nuestros chavales uno intuye que hay ganas de pasarlo bien. El Euskotren nos espera. Precioso viaje el de Donosti a Zumaia, pasando por  Igeldo, Orio y Zarautz. Llegados a Zumaia las nubes empiezan a escampar. Calentamos motores (es fundamental para que no haya estirones) y esos Flysch que a lo lejos divisamos, con sus más de 50 millones de años de historia, nos cautivan y obnubilan. Paseo tranquilo, cantos, jolgorio, conversación fluida. Pasamos Garate, y párate. Hay que beber un buen trago de agua. El ratón que vemos nos dice que Getaria no está lejos. Hay hambre, hay almuerzo y hay juego. Zarautz nos espera, pero antes una mirada a su playa desde lo alto de Santa Barbara. Selfies, panorámicas y demás: ¡Qué bello es todo y nosotros más! Bajamos, llegamos, nos instalamos. El paseo no, pero la arena es nuestra. El sol pega fuerte y el baño apetece. Agua fría, sangre caliente y chapuzón que nos viene. Comida, concurso de castillos y el tiempo se nos termina. Se nos ha pasado el día volando como este curso que ya se nos termina. Es mejor quedarnos con ganas de más pues el año que viene la montaña y el CMA otra vez más nos empezará.




































 

jueves, 5 de mayo de 2016

¡Mayores a Peñas de Aia!





        

   Una vez  más, como todos los meses, llegó el día de la escapada mendizale CMA. Esta vez  tocaba “Peñas de Aia”. Uno de los montes más emblemáticos y conocidos de Guipuzkoa, tanto por su característica silueta como por su biodiversa reserva natural.
            El ilusionado y joven grupo arrancó con fuerza por la calle mayor de Irún, bajo un leve sirimiri que hacía presagiar lluvia y frío. Entre charletas, risas y algún bostezo mañanero como señal de abstinencia al café arrancamos los 10 montañeros por la ruta tan minuciosamente preparada.

            Tras abandonar el pueblo fronterizo, nos adentramos por un camino bien señalizado y cómodo en la reserva natural de Peñas de Aia. Los habituales ejercicios de calentamiento y estiramiento nos hicieron entrar en calor para afrontar una asombrosamente empinada primera cuesta, de las que hace aparecer el limaco y regurgitar el desayuno. Comenzaron las primeras sudadas, y tuvimos que parar al llegar arriba para quitarnos prendas de ropa y repostar con un trago de agua.
            Avanzamos por el camino; sencillo, continuamente rodeados de árboles y con alguna que otra vista a una espectacular cascada que desembocará  más tarde en el Atlántico. Tuvimos que atravesar varios túneles, ya que el camino que recorrimos sirvió antaño para transportar el mineral de granito de las minas de peñas de Aia. También nos cruzamos con algún grupo de corredores de montaña que descendía de la cumbre a la que llegaríamos rato después. Pero no adelantemos acontecimientos.

           
Tras recorrer el camino sin avistar civilización, y siempre bajo un ligero sirimiri que nos obligó a ponernos los chubasqueros, llegamos al punto del “hamaiketako”. Al pie de la última subida a peñas encontramos una chabola hecha con ramas para proteger a alguna oveja de la lluvia. Todos encontramos adecuado llenar nuestras tripas con nueces, manzanas y chocolate para ascender a Irumugarrieta y Txurrumurru en condiciones óptimas. Y por fin, tras el parón, comenzó la ansiada última subida a Irumugarrieta.


            Comenzamos la subida con los chubasqueros puestos para no calar nuestros huesos. No solo el espíritu protege de la lluvia. Atacamos a buen ritmo y entre una espesa niebla la cima de la primera peña. Cuando llegamos a una cruz de metal nos quitamos las mochilas en medio de la densa niebla, pensando que habíamos cumplido el objetivo. Como veíamos la segunda peña cerca y teníamos fuerzas de sobra, continuamos el ascenso. Un poco de trepada por aquí, alguna piedra suelta por allá, algún paso para utilizar ambas manos… y tras una trepada divertida llegamos a la segunda peña. ¡Cual fue nuestra sorpresa, al leer en la placa que estábamos en Irumugarrieta!

            La primera cruz de metal observaba no era sino una antecima, y la que creíamos la segunda cima no era sino la primera. Mala pasada nos jugó la niebla. Hicimos la foto de rigor. La niebla permanecía encima nuestro en su intento por no permitirnos disfrutar de las vistas de Guipuzkoa. Pequeños soplos de viento disipaban momentáneamente la bruma y nos permitían avistar la bahía de Txingudi, o el Larrun al norte. En uno de estas fugaces visiones, vislumbramos la majestuosa segunda peña que se alzaba a pocos metros, y a la que no pudimos resistirnos.


Bajamos de Irumugarrieta en dirección a Txurrumurru, y comenzamos rápidamente otro divertido ascenso entre trepadas y resbalones. Fácil, pero diferente. Y en menos que canta un gallo alcanzamos la peña central. Para nuestro disfrute y gozo, la niebla comenzó a dispersarse definitivamente y Lorenzo decidió salir de la cama para alegrarnos el día. Las increíbles vistas nos maravillaron a todos. La posición de la montaña nos permitió observar el embalse de San Antón, el Ernio, Adarramendi, Larrun, Jaizkibel y toda la costa de las Landas y Guipuzkoa hasta casi Bizkaia. Una vez más, el esfuerzo tuvo su recompensa. Y esta vez con creces, porque no siempre que se aspira a llegar alto se aprecian los resultados. Observamos larga y detenidamente nuestro hogar, y finalmente comenzamos la bajada.

            Nos apetecía un poco de acción, así que decidimos bajar corriendo hasta el punto del hamaiketako. Ramas, árboles, piedras, charcos, resbalones y alguna culada en la rápida y divertida bajada de las dos primeras peñas. Desde el lugar de hamaiketako nos desviamos por otro camino igual de bien señalizado, que bajaba apaciblemente hacia Oiartzun. En esta parte de la excursión no dejamos de ver Peñas de Aia en ningún momento. Un auténtico placer girarse y ver como el coloso observaba tu avance.

            El hambre acechaba los estómagos, así que decidimos parar a comer en un collado que permitía divisar las tres cimas a un lado y Donosti, Pasaia y Onyarbi al otro. Tirados en la hierba al sol, devoramos con avidez los manjares del albal que son el doble de ricos en la naturaleza. Tras una breve y merecida siesta, continuamos el suave descenso hasta Oiartzun, observando desde arriba las minas romanas de Arditurri.
            Antes de lo esperado entramos en el pueblo, con sorpresa de que la excursión finalizará tan rápidamente. Encontramos en seguida la parada de bus, y tras descalzarnos un rato en un parque soleado del pueblo, vimos aparecer el bus. Tanta pachorra llevábamos, que casi lo perdemos.

            Y así, varías horas, dos cimas, abundantes risas y un bocata después, entrábamos cansados pero satisfechos en la plaza Guipuzkoa. Todos teníamos la duda de qué observaríamos desde la tercera cima… siempre es hermoso tener un objetivo por cumplir en un futuro. Pero el de ese día había sido completado.

Volveremos a por ti, Erroibide











Beste behin ere, hilero moduan, heldu zen AMEaren mendizale eskapada. Oraingoan “Aiako harria”ren txanda zen. Gipuzkoako mendirik famatuenetako bat dudarik gabe, hala hain berea duen formagatik nola biodibertsitate aberatsagatik.
            Talde gazte eta gogotsuak Irungo kale nagusian barrena ekin zion bideari, zirimiri baten pean egin ere. Bazirudien euria eta hotza izango zela. Berriketan, barrez eta ahozabalka, 10 mendizale abiatu ginen tentuz prestatutako ibilbidean zehar.

            Mugako herria utzi eta ongi seinalatutako bide erosoari heldu genion, jada Aiako Harria erreserban sartuta. Ohiko beroketak eta luzamenduak giharreak beratu zizkiguten lehen malda ezin gogorrari aurre egiteko. Barea sorrarazten eta gosaria eztarrian gora igoarazten duen horietakoa zen aldapa. Hasi ziren estraineko izerdiak, eta atseden hartu genuen malda bukatzeke, arropa kendu eta ur apur bat edateko.
            Bidean aurrera egin genuen. Bide apala, zuhaitzez inguratua eta zenbait bista paregabe zituena. Tartean, Atlantikoarantz doan ur jauzi bikaina. Hainbat tunel igaro genituen, gure bideak antzina Aiako Harriko meatzetatik granitoa garraiatzeko balio baitzuen. Mendiko korrikalari taldeekin ere egin genuen topo gailurrera iristear ginela. Baina ez gaitezen azkarregi joan.
           
Zibilizazio zantzurik gabeko bidea egin ostean, eta beti zirimiri arinaren azpian, anoraka jantzita heldu ginen “hamaiketako”aren lekura. Harriaren azken aldapan aurkitu genuen txabola bat, adarrez osaturik, ardiak euritik babesteko. Leku egokia zela iritzi genion, eta, gure barrenak intxaurrez, sagarrez eta txokolatez bete ostean, prest ginen Irumugarrieta eta Txurrumurru gailurrei sendo ekiteko. Eta, azkenean, geldialdiaren ondoren, heldu zen Irumugarrietara igotzeko azken malda.


            Blai ez egiteko, anoraka jantzita eraso genion tontorrari. Espirituaz gain, bada euritik babesteko hainbat modu. Erritmo onean eta lainopean igo ginen lehen harkaitzera. Metalezko gurutzera iristean, motxilak kendu genituen lainopean bizkarretik, ustez helburua bete genuela eta. Hala ere, bigarren tontorra bertan genuenez, eta indarrak soberan, igotzen jarraitu genuen. Pixka bat hemendik, harri solteak hortik, eskuak baliatuz… eta, igoera dibertigarria eta gero, bigarren harkaitza erdietsi genuen. Baina, a zer sorpresa: plakan “Irumugarrieta” zegoen idatzita!          Alegia, metalezko lehen gurutzea tontor aurrekoa baizik ez zen. Bigarrentzat jo genuena, ordea, lehenengoa. Lainoaren amarrua izan zen hura. Ohiko argazkia atera genuen. Lainoak sendo zirauen, Gipuzkoako bista ederrak oztopatuz. Batzuetan, haizearen eraginez lainoa zulatzen zen, eta hala ikusi ahal izan genituen, besteak beste, Txingudi badia eta iparralderago Larun mendia. Bat-bateko distira horien artean, bigarren haitz bikaina ikusi genuen, gugandik metro gutxira, eta ezin izan genion gogoari eutsi.


Irumugarrietatik Txurrumurrurantz abiatu ginen, eta berehala ekin genion irristadaz beteriko beste igoera dibertigarriari. Erraza, desberdina ordea. Eta, konturatzeke, erdiko haitzean ginen. Asko poztu ginen lainoa saretzen ari zela eta eguzkia esnatu zela ikustean. Bista zoragarriek denok mirestu gintuzten. Mendiko kokaguneak bide eman zigun hainbat leku bistaratzeko: San Anton urtegia, Ernio, Adarramendi, Larun, Jaizkibel eta Landetako eta Gipuzkoako itsasertza. Ia-ia Bizkaiakoa ere bai. Beste behin ere, ahaleginak merezi izan zuen. Nola ez ba!: ez baita beti hain emaitza ederrik eskuratzen. Gure etxea luze eta pausaz erreparatu genuen, eta jaitsierari heldu.

            Akziozaleak garenez, korrika egin genuen behera hamaiketakoaren lekuraino. Adarrak, zuhaitzak, harriak, putzuak, irristadak eta are ipurdikoren bat edo beste. Azkarra bezain dibertigarria izan zen bi haitzetatik jaistea. Hamaikotakoaren kokagunetik beste bide bati ekin genion, ongi markatua hau ere, Oiartzunera bare-bare zihoana. Txangoaren zati horretan zehar, Aiako Harriari erreparatzen genion behin eta berriz. Plazer itzela da erraldoia begira duzula sumatzea.

            Tripazorriak genituen, eta leporen batean bazkaltzea erabaki genuen, alde batean hiru haitzak eta bestean Donostia, Pasaia eta Hondarribia genituelarik. Belazean botata, gogotsu jan genituen jakiak, behean baino dezentez gusturago jaten baitira naturaren erdian. Ondo merezitako siestaren ostean, Oiartzunera jarraitu genuen poliki-poliki, Arditurriko meatz erromatarrei begira.
            Espero baino lehenago iritsi ginen herrira, txangoa hain bizkor bukatu izanaren harriduran. Segituan topatu genuen bus geltokia, eta, herriko parke eguzkitsuan botak kendu ostean, autobusa bazetorrela konturatu ginen. Hain lasai joan ginen harengana, ia galtzekotan egon ginela.

            Eta horrela, zenbait ordu, bi tontor, mila barre eta ogitartekoaren ostean, nekatu bezain aseturik sartu ginen Gipzukoa plazara. Bagenuen guztiok zalantza bat: zer ikus daiteke hirugarren haitzaren puntatik… Beti da polita etorkizunerako xede bat izatea. Baina egun horri zegokion helburua zinez bete genuen.

Itzuliko gara zure bila, Erroibide.