martes, 24 de octubre de 2017

Mayores en Ordesa

Ordesa 2017

Es una experiencia diferente la montaña en otoño. Algunos se empeñan en buscar paralelismos metafóricos entre la montaña y la vida, proclamando un poco nerviosos que en el otoño es cuando se encuentra la propia madurez. Alejándonos de interpretaciones y debates ajenos al frenesí juvenil, seguimos sonriendo al descubrir que la montaña en octubre, como la vida, luce carismáticamente sus cambios y nos enseña el valor de los detalles y de la pausa. Hemos conocido que hay ambiciones más allá de la cima y de la satisfacción que ésta nos ofrece por superación y esfuerzo, interpretación dominante entre muchos de nosotros, para sorprendernos con una Naturaleza que desconocíamos por haber mirado siempre hacia el alto.
No tenemos nada que reprochar a nuestras montañas, aquí en el País Vasco, pero somos conscientes de que difícilmente resisten la comparación con sus hermanas mayores pirenaicas a la hora de la verdad. O eso pensábamos cada vez que mirábamos con nuestra antigua lente inocente. Sufriendo lo que pudiéramos llamar “obsesión pirenaica”, era cuestión de tiempo que desde el CMA se organizase una salida a alguna montaña aragonesa. Lejanos e imponentes, los picos pirenaicos aparecen siempre entre suspiros en las conversaciones de los soñadores monitores. La completa transformación de la infraestructura colegial y su organización han permitido la realización de un sueño que hace un tiempo solo se podía imaginar. El Taillón y Ordesa en mente, parecía que nada podría detener a los montañeros tras su reunión en el aparcamiento colegial.
Es una buena señal que los dueños del campamento adviertan sobre el volumen y sobre el orden nada más ver a los chavales. Su preocupación no obedece más que a la ilusión que volverse a ver produce entre todo ese grupo heterogéneo que representa el CMA. Es un consuelo para ellos saber la planificación porque nadie, piensan, tendrá ganas de moverse después de lo que nos viene encima. “No conocen a estos jabatos” es lo que comentamos antes de acostarnos dentro de las tiendas que no dejan de ser nuestra mejor barrera frente a un frío cada vez más presente. Es una buena señal: estamos en Pirineos, estamos en casa.
San Nicolás de Bujaruelo es el punto de partida, un refugio construido en la orilla del río Ara a la altura del puente románico del mismo nombre. Desde aquí hasta la cima únicamente nos atenderán el esfuerzo y la paciencia, ya que es una jornada solo apta para los valientes. Se nos presenta un desnivel positivo de 1900 metros y una distancia de 25km. No se entiende semejante tarea más allá de la libertad que entendemos se alcanza en la cima. Puede que el CMA parezca una burbuja, pero muchas pasiones son inconcebibles antes de haberlas probado. 
El Puerto de Bujaruelo, Refugio de Sarradets, Circo de Gavarnie y la Brecha de Rolando, además de la impresionante cara norte del Taillón, son imágenes fotografiables pero, sinceramente, no es lo mismo si no vienen acompañadas de piernas temblorosas y pulsaciones al límite. Hay que reconocer a todos los chavales la gran fortaleza mostrada a lo largo de 1600 metros; no ha sido nada fácil. Estamos allí a dónde siempre que un profesor nos exigía o un examen nos preocupaba viajaba nuestro corazón. Cruzar la famosa Brecha y mirar al cielo para descubrir que todo es más intenso aquí, nos hace apreciar más a aquél que ha compartido toda nuestra carga. Ahora ya nada pesa, ni siquiera las preocupaciones.
Al fondo las tres Sorores, con el magnífico Monte Perdido que reina sobre Ordesa flanqueado por el Cilindro de Marboré y el Soum de Ramond, sus fieles consejeros. El Tobacor, el Pico del Descargador y el Punta Custodia observan envidiosos a todo el que transita por el valle de Ordesa pensando que tal vez su destino sea ajena a éstos, acomplejados ante aquellos montes con los que comparten valle. Por otra parte, el Tozal del Mallo y el Casco permanecen tranquilos porque son conscientes de que son pocos los que intentarán alcanzar su altiva y orgullosa cima. Todo esto con una simple y furtiva mirada. “La montaña me da pereza”, piensan muchos desde casa mientras nos alzamos sobre nuestras propias cabezas y existencias.
Por suerte no todo acaba aquí, ya que nos queda la última pala antes de hacer cima. Una auténtica pared a estas alturas de la jornada. Necesitados de héroes, los montañeros los buscamos en nuestro interior, a sabiendas de que fuera todo es frágil mientras en la montaña el Tiempo está aún por descubrirse y una gesta hoy es una sonrisa en el futuro.
Cada cima es una nueva oportunidad. La montaña nos ha redimido.
Parece que nuestra vitalidad ha abandonado nuestras piernas para desbordar nuestro espíritu. Las secuelas son inevitables. Pero la montaña sigue enseñándonos, como madre que cuida de su niño convaleciente, arropado y lleno de amor, nosotros nos abandonamos a su voluntad sabiendo que nunca nos fallará. Hemos aprendido a dejar de lado expresiones como “atacar la cima” o “conquistar la montaña” debido a su carácter beligerante. La montaña nos deja acceder a ella por unos instantes para luego seguir impasible el devenir de los acontecimientos, mientras nosotros y todos a nuestro alrededor flaqueamos tarde o temprano.
Conscientes de haber sido atrevidos con esta excursión, el Otal, pico programado para la segunda salida, se presenta inadecuado. La cima parece inaccesible. Hemos perdido nuestra alegría pasada mientras vagamos con la cabeza agachada y la mirada perdida. La decepción parece reinar en el campamento, nadie sabe qué es lo que ocurrirá. Las dudas nunca fueron buenas compañeras, por lo que decidimos cerrar una opción aparentemente mediocre para la mañana siguiente. Un premio de consolación, una cima secundaria. Pronunciamos su nombre con la boca pequeña y hacemos como que no hay ni que tomarse en serio la jornada. El ibón de Bernatuara es algo novedoso para nosotros. Intrépidos y exigentes, que se plantee como opción optativa el pico del mismo nombre para aquél que aun tenga un gramo de fuerza en las piernas, no parece satisfacer a los más desconsolados. Alta traición.
Pero como decimos, la anciana señora que es la montaña siempre se guarda algún truco. El otoño ha llegado, y los ojos encuentran motivación no solo en la compañía de la imaginación, sino que parece que la húmeda primavera y el caluroso verano han, por fin, justificado nuestro sudor estivo con la llegada de los colores. La montaña ha cambiado por completo, y nosotros con nuestras ansias no podíamos ni imaginarlo. Parece que la belleza solo se presenta a quién tiene paciencia para buscarla. Enemigos de los tópicos, esta vez nos hemos visto superados, todo parece perfecto aquí, a unos humildes 2300 metros de altitud (Taillón: 3.144m). Nunca un almuerzo fue tan energético, pues no solo las fuerzas se repusieron, sino que la decepción dejó paso a la creatividad. Motivados por esta nueva belleza, no recordamos haber reído con tanta facilidad en tiempo. Todo ha cobrado sentido. Esperar a los que iban rezagados, nos procuró una doble sensación; por un lado, la satisfacción de compartir el camino, y por otro, respirar. adquiriendo una nueva dimensión del entorno. Pudimos mirar alrededor y sorprendernos. Hacía mucho que no nos sorprendíamos.
Es muy probable que el efecto más espectacular de estos días acabe por mitigarse paulatinamente. Es absurdo pensar que la revelación de estas dos experiencias dure por siempre. Es precisamente nuestra inquietud la que nos ha permitido alcanzar un relativo grado de consciencia, y sabemos que la excitación de la libertad no es perpetua. Pero el precedente se ha creado. La luz es visible, a lo lejos, y nos permite intuir el camino. Ya no miraremos exclusivamente al suelo mientras progresamos, con la única referencia de una obligación por delante. Ahora ya hemos conocido lo que es la esencia. Naturalmente por poco tiempo, ya que es algo fugaz, aunque muy nítido. Y por distintos caminos lo hemos percibido… la vibración que en verano nos provocaba la ausencia de miedos la sentimos ahora también, entre montañas, en otoño, en el CMA.


Ordesa 2017

Udazkenean mendiratzea bestelako bizipena da. Zenbaiten ustez, badago loturarik mendiaren eta bizitzaren artean, eta udazkena bizitzaren heldutasun aroa litzatekeela diote urduri, nork bere heldutasuna topatzen duen aroa alegia. Gaztaroari ez dagozkion interpretazio eta eztabaida horiek alde batera utzita, irribarretsu ikusi dugu guk urrian, bizitzan bezala, mendiak aldaketa sakonak erakusten dizkigula, baita xehetasunen eta geldialdien balioa irakatsi ere. Tontorraz eta haren satisfazioaz haratago, geure burua gainditzeko eta ahalegintzeko grinaz haratago, beste anbizio batzuk badaudela jakin dugu mendiari esker. Halaxe geratu gara gutako asko eta asko, ezagutzen ez genuen Izadiak txundituta, orain arte goruetako txokoak soilik baikenituen begiz jota.
Gure Euskal Herriko mendiei ezin leporatuko diegu ezer. Baina, egiari zor, jakin badakigu kostata eusten diotela euren Piriniotako ahizpa nagusiekin eginiko konparazioari. Edo antzeko zerbait uste genuen gure antzinako begirada inuzentearen poderioz. “Obsesio pirenaikoa” dei dezakegunaz gaixoturik, denbora kontua zen AME taldeak irteera bat antolatzea, nora eta Aragoiko mendi paregabe hauetara hain justu. Urrun bezain garai, gailur pirenaikoak beti agertzen ziren gure elkarrizketetan, gure hasperenetan, gure ametsetan. Ikastetxeko egitura eta antolakuntza aldatu denez, aspaldi irudimen hutsa zen ametsa egia bilakatu da azkenean. Taillon mendia eta Ordesa buruan, bazirudien, ikastetxeko aparkalekuan elkartu eta gero, ezerk ez zigula bidea oztopatuko mendizaleoi.
Seinale ona da kanpineko jabeak neska-mutilen ordenaz eta zintzotasunaz berehala ohartzea. AMEk osatzen duen talde anitzaren baitan, ilusioak soilik eragiten du ardura pixka bat. Planifikazioa jakitea kontsolamendua da jabeentzat, gainera datorkiguna kontuan izanik, inork ez baitu gehiegi mugitzeko gogorik izango. “Ez dituzte gure ikasleak ezagutzen” diogu dendetan oheratu aurretik. Dendak baitira hotz gero eta handiagoarengandik babesten gaituztenak. Seinale ona: Piriniotan gaude, etxean gaude.
San Nicolás de Bujaruelo, horra hor abiapuntua. Ara errekaren alboan kokatutako aterpetxea, izen bereko zubi erromanikoaren oinetan. Handik tontorreraino, ahalegina eta pazientzia izango ditugu lagun, ausartentzat prestaturiko jarduna baita gaurkoa. 1900 metroko gorabehera positiboa; 25 km aurrerantz eta atzerantz. Gailurrean lortzen den askatasuna aintzat hartu gabe, ezin liteke halako zereginik ulertu. Baliteke AMEk bburbuila baten itxura izatea, baina badira probatu gabe sinesgaitzak diruditen zenbait pasio. 
Bujaruelo mendatea, Sarradets aterpetxea, Gavarnieko zirkua eta Errolanen ebakia. Horiez gain, Taillon mendiaren iparraldeko malda. Posible da argazkia ateratzea, baina, egia esan, argazki horiek desberdinak dira oin dardaratsuak eta pultsazio bizkorrak gorputzean izan gabe. Neska-mutil guztiei aitortu behar zaie 1600 metrotan zehar islatutako sendotasuna; ez da inolaz erraza suertatu. Hantxe gaude kokaturik, irakasleen eskaerak eta azterketa latzak eramaten gintuzten lekuan hain justu. Ebaki famatua gurutzatu eta zerura begiratzean, dena da ohi baino biziagoa; gehiago estimatzen dugu gurekin zama partekatu duen hura. Orain pisurik ez, ezta ardurarik ere.
Hiru sororeak hondoan. Monte Perdido mitikoa da Ordesako jaun eta jabe, eta hura zintzoki babesten ari dira Marboréko zilindroa eta Soum de Ramond. El Tobacor, Pico del Descargador eta Punta Custodia ere azaltzen zaizkigu bistara Ordesako bailaran, betiere txikiago eta apalago aurrez aipatutako menditzarren ondoan. Bestalde, Tozal del Mallo eta Kaskoa lasai daude, badakite-eta medizale gutxi saiatuko direla euren tontor harroa erdiesten. Hori guztia ikus lezake begiradarik azkarrenak. “Mendiak pereza eragiten dit”, diote askok etxetik. Gu, aldiz, gure mugen gainean gaude dagoeneko.
Zorionez, dena ez da hemen amaituko.  Oraindik azken malda geratzen da tontorrera heltzeko. Jardunaldiaren une honetan, horma itzela daukagu parez pare. Heroien bila, mendizaleok gure barruan arakatzen dihardugu, badakigu-eta kanpoan dena dela hauskorra. Mendian alderantziz gertatzen da, Denbora findu egiten da eta gaurko balentria irribarre bilakatzen etorkizunean.
Gailur bakoitza aukera berria da. Mendiak askatu egin gaitu.
Badirudi kemenak alde egin digula hanketatik, eta ariman gainezka egin digula. Ondorioak ezin dira saihestu. Baina mendiak, ume gaixoa zaintzen duen amaren gisa, zera erakusten digu beste behin: bere borondateari heltzen badiogu, sekula ez digu hutsik egingo. Badakigu jadanik “gailurrari eraso” edo “mendia menperatu” bezalako adierazpenak bazterrean utzi behar direla, ez baikaude guduan. Mendiak beragana doan bidea zabalik uzten digu une batzuetan, eta gero patxadan murgiltzen da berriz, historia eta gertakarietatik urrun. Mendiarekin alderatuta, askoz ahulagoak gara gu.
Lehen irteeraren ezaugarriak kontuan hartuta, Otal, bigarren txangorako ezarritako tontorra, ez da batere egokia. Tontorrak ez dirudi igotzeko modukoa. Galdu dugu ekarritako alaitasuna. Buru makurra eta begirada galdua dira gure seinale. Kanpamentuan etsipena da errege, inork ez daki zer gertatuko den. Zalantzak ez dira lagun onak izaten; beraz, biharamunerako apal samarra dirudien aukera hartu dugu. Kontsolazio saria, bigarren mailako tontorra. Haren izena esan dugu emeki, eta seriotasuna kendu diogu datorkigun egunari. Bernatuarako ibona berria da guretzat. Ausart eta zorrotz, indar gramorik duenak izen bereko tontorra irudika dezala, baina ez dirudi horrek denak asetzen dituenik. Traizioa nonbait.
Baina, esan bezala, mendiak, andere zahar eta jakintsuak, beti dauka amarrurik prest. Heldu da udazkena, eta begiak, lagunartean eta irudimenean ez ezik, pizgarririk topatu du: udazken hezeak eta uda beroak, azkenik, gure izerdia baliagarri egin dute. Iritsi dira koloreak eta. Mendia goitik behera aldatu da. Guk, gure antsia tarteko, ezin genuen irudikatu ere egin. Hura bilatzeko pazientzia duenari soilik etortzen zaio edertasuna bisitan. Topikoen etsai, oraingoan guri eman digu mendiak lezioa. Dena paregabea da hemen, 2300 metroko altueran (Taillon: 3.144m). Hamaiketako ezin energetikoagoa, izan ere, indarrak berreskuratzeaz gain, etsipenak paso eman baitio sormenari. Edertasun berriak indarberritua, algaraka hasi gara aspaldiko partez. Zentzua du guztiak berriz ere. Atzera zetozenen esperoan, bi sentsazio izan genituen: alde batetik, bidea partekatzeko satisfazioa, eta, beste alde batetik, arnasa. Inguruak dimentsio berria hartu du. Begiratu ahala, harridura eragiten digu. Noiztik ez genuen halako miresmenik bihotzean?
Litekeena da egun hauetako eragina pixkanaka apaltzen joatea. Bizipen hauen printza itzaliko da poliki bada ere. Gure grinari esker, luzimendu maila jakin bat lortu dugu, eta badakigu askatasunaren kitzikapena ez dela betiko. Baina sortu dugu aurrekaria. Argia ikusten dugu, urrunean: bidea nondik dabilen jakiteko gai bagara. Hemendik aurrera, ez diogu lurrari soilik erreparatuko, ez da behekoa izango aurrera egiteko ikusmira bakarra. Orain ezagutu dugu esentzia zer den. Nola ez, tarte motz batean, ez baitago esentzia baino gauza galkorragorik. Ederki antzeman diogu, ordea. Eta hainbat bidetik iritsi gara harengainaino… Udan, beldurrik ezak eragiten zigun dardara da orain sumatzen duguna. Mendien artean. Udazkenean. AME taldean.
























Al mal tiempo, buen… Andatza

Eguraldi txarrari, Andatza ona

Beste asteburu bat. Ekin diezaiogun bada! Igande honetan, eguraldiak askorik lagundu ez arren, txikien taldekoak Andatzara joan gara, gure irribarrerik onena soinean. Goizeko 9:20an elkartu gara guztiok Euskotrenen, eta hantxe hartu dugu Usurbilerantz doan topoa.
Txangoari hasiera emateko, eskailera batzuk igo ditugu San Esteban ermitaraino. Bertan, lehen geldialdia egin dugu. Gorputz osoa, orkatiletatik hasi eta leporaino, luzatu ondoren, zira jarri dugu badaezpada. Zementuzko pista batean behera egin dugu, ezkerrerantz. Zelai berdez beteriko eremua da, ardiak dabiltza nonahi. Baserri baten alboan amaitu da pista, eta lur eta harrizko bide bilakatu zaigu, malda gogorra eta guzti. Erdibidean, gose dagoeneko, hamaiketakoaren txanda. 20 minutuko atsedena hartu dugu indarrak berreskuratzeko. Jarraian, aldapan gora berriz ere hostoz beteta zegoen basoan barrena. Horrela iritsi gara Juanasoroko gurutzera. Euria iragarrita zegoenez, eta bidea lokatzez blai, ohiko argazkiak atera eta Usurbilerantz abiatu gara bazkaltzeko asmoz.
Jaitsiera arina izan dugu, kamino berbera erabili baitugu. Hitz eta jolas ugari izan da bidean Usurbilera heldu arte. Kasik konturatu gabe herrian ginen jadanik. Zorteak ere gure alde egin du, izan ere, frontoian aterpe hartu bezain pronto hasi baita zaparrada. Behin sabela bete eta jolasten aritu ostean, atertu egin du, kanpora irteteko aukera izan dugularik. Parke bat zegoen frontoitik hurbil; beraz, hara joan gara. Futbol partidak, zabuak, gimnastika aparatuak... Eta, denbora eteteko abagunerik gabe, iritsi zaizkigu arratsaldeko laurak. Alegia, topoa hartu eta Donostiara itzultzeko garaia.
Pena itzela genuen eguna amaitzekotan zegoelako, gustura egon baikara oso. Egun dibertigarria igaro dugu. Datorren hilean ikusiko dugu elkar. Nola ez, eguraldi txarrari, aldarte ona!
Hurrengora arte, Txikiok!


 Al mal tiempo, buen… Andatza

Otro fin de semana más, allá vamos! Este domingo, aunque el tiempo no nos haya acompañado mucho, el grupo de pequeños hemos ido al Andatza con la mejor de nuestras sonrisas. Después de reunirnos todo el grupo de pequeños en Euskotren a las 9.20 de la mañana, hemos cogido el topo y nos hemos dirigido hacia Usurbil.
Hemos comenzado la excursión ascendiendo por unas escaleras que dan a la ermita de San Esteban, donde hemos hecho la primera parada. Una vez estirado todo nuestro cuerpo, desde los tobillos hasta el cuello, y con los chubasqueros a mano por si el tiempo nos jugaba una mala pasada, nos hemos encaminado por una pista de cemento que desciende por la izquierda. Es una zona de amplios prados verdes, repletos de ovejas. La pista termina al lado de un caserío y se transforma en un camino de tierra y piedra con una fuerte subida. A mitad de camino, ya hambrientos, ha llegado la hora del almuerzo, y hemos parado 20 minutos para recuperando las fuerzas. Después, hemos continuado subiendo por un bosque bañado por las hojas caídas de los árboles, hasta llegar a la cruz de Juanasoro. Dado que se avecinaba la lluvia y el camino estaba bastante desagradable para subir, nos hemos sacado las fotos de rigor y hemos decidido volver a Usurbil a comer.
La bajada se ha hecho ligera, ya que hemos tomado el mismo camino, y entre charlas y juegos hemos llegado a Usurbil, sin darnos casi ni cuenta. La suerte ha estado de nuestra parte, ya que nada más llegar y refugiarnos en el frontón, ha empezado el chaparrón. Después de habernos llenado la tripa y haber estado un rato jugando a cubierto, la lluvia ha cesado y hemos podido salir a disfrutar fuera. Como cerca del frontón hay una parque, allá que hemos ido: partido de fútbol, columpios, aparatos de gimnasia… Y sin poder evitarlo han dado las 16h y hemos tenido que recoger todo para volver a Donosti.
Y con pena de que se acabase el día, porque hemos estado muy a gusto y nos hemos divertido muchísimo, los monitores nos hemos despedido de todos hasta el mes que viene. Está claro que, ¡al mal tiempo buena cara!

¡Hasta la próxima Pequeños!





lunes, 2 de octubre de 2017

Kargara buelta

Kargara buelta

Hasi da ikasturtea, eta berarekin batera mendi elkarteko txangoak. Larunbata, eguzkia nagusi, eta mendikoegun itzela aurretik; ba ote dago asteburuari ekiteko modu hoberik?


8.30ean elkartu ginen ikastetxeko aparkalekuan, eta, azken lotien zain egon eta gero, ertainen taldekoekin batera abiatu ginen gure helmugarantz: Aiako Harrirantz. Autobusak Arritxuloko aterpetxera eraman gintuen. Ilusioz beterik ekin genion aldapari, elkarri udan pasatakoak kontatuz. Luzamenduak egin ostean, ertainengandik banandu eta Erroilbide (832 m) lehen tontorrera igotzeko azken maldaren txanda heldu zen. A zer bistak! Heldu bezain laster, hamaiketakoa jan, argazkiak atera eta bigarren gailurrerantz hasi ginen ibiltzen, Txurrumurru (821 m) gailurrerantz alegia. Hau oso erreza dago guretzat, nagusioak, ez da gutxi aurretik daukaguna! Irumugarrietara, gure hirugarren eta azken tontorrera heltzean Irumugarrieta (809 m), txikiekin eta ertainekin egin genuen topo. Denok elkarturik, Elurretxeko aparkalekura jaitsi eta, apur bat gehiago ibili ondoren, bazkaltzeko zelaira heldu ginen. Gosez amorratzen eta eguzkia gainean, gure bokatak atera eta tripa betetzeko aukera. Behin ederki janda, gauza asko egin genituen: siesta hainbatek, hitz egin besteek, futbolean eta kartetan aritu ere. 16.00etan, kanpamentua jaso eta taldeko argazkiak egin genituen aparkalekura heldu aurretik. Mendiko eguna amaitzera doa, baina ez kezkatu, etorriko baitira une bikainak. Ordesan ikusiko dugu elkar… ezta? ;)


Vuelta a la carga



Comienza el curso y con ello las excursiones del club de montaña. Sábado, soleado y con un intenso día de monte por delante, ¿se os ocurre una mejor forma de empezar el fin de semana?
Quedamos a las 8.30 en el parking del colegio y después de tener que esperar a algún que otro dormilón salimos con el grupo de medianos hacia nuestro destino: Peñas de Aya. El autobús nos llevó hasta el albergue de Arritxulo. Comenzamos a subir con mucha ilusión, poniéndonos al día y contándonos el verano. Después de estirar, nos separamos de los medianos y comenzamos con la última subida antes de la primera cima Erroilbide (832 m), ¡menudas vistas! Al llegar, nos tomamos el hamaiketako, hicimos unas fotos y seguimos hacia la segunda, Txurrumurru (821 m). ¡Esto está chupado mayores, no nos queda nada! Llegando a Irumugarrieta, nuestra tercera y última meta del día Irumugarrieta (809 m), nos encontramos con pequeños y medianos. Todos juntos, bajamos al parking de Elurretxe y después de un paseíto más, llegamos a la campa para comer todos juntos. Muertos de hambre y con Lorenzo calentando, sacamos nuestros bocatas y llenamos nuestra tripa. Después de comer, algunos echaron siesta, otros se quedaron charlando y otros prefirieron emplear sus últimas fuerzas para jugar a fútbol o cartas. A las 16.00 levantamos campamento, hicimos las fotos de grupo y volvimos al parking. Otro día de monte llega a su fin, pero no os apuréis, grandes jornadas vienen por delante. Nos vemos en Ordesa…¿no?